CRISIS EDUCATIVA EN EL CHOCÓ: EL «EMBELEQUE» JURÍDICO QUE TIENE SECUESTRADO EL SALARIO DE LOS DOCENTES
Lo que la Gobernación del Chocó pretendió vender como un trámite de fácil resolución ha resultado ser un fiasco administrativo que hoy tiene la educación del departamento «más enredada que un bulto de anzuelos». Mientras el Palacio de la Confianza intenta minimizar la gravedad del asunto, miles de docentes y administrativos enfrentan la angustia de no tener cómo cumplir con sus obligaciones básicas. Resulta inadmisible que la oficina jurídica de la Gobernación alegue desconocimiento total sobre un embargo consentido, del cual supuestamente solo se enteraron cuando un juez cuyo nombre mantienen bajo un sospechoso hermetismo admitió la medida. Este «embeleque» jurídico no es más que la muestra de una gestión improvisada que hoy mantiene paralizado el calendario escolar en las instituciones oficiales. La grave situación que muchos han tildado que esta vestida de negligencia ha generado graves consecuencias como: La desesperación ha pasado de la incertidumbre a la acción. El reciente cacerolazo a las afueras de la Gobernación es el grito de un sector que no acepta más excusas. Los docentes no están pidiendo limosnas; están exigiendo el pago de un trabajo ya realizado. Es irónico que, en el llamado «Palacio de la Confianza», lo que menos exista hoy sea credibilidad hacia sus gobernantes. Aunque la secretaria del Interior, Dra. Yenny Lucía Rivas, anuncio una reunión para este miércoles 21 de enero entre la gobernadora y la junta directiva de la UMACH, la postura del magisterio es de acero. El dirigente sindical Dílon Martínez Mena ha sido tajante: ni un paso atrás. «La decisión es firme: ningún docente o directivo se desplazará a sus sitios de trabajo hasta que sus recursos se vean reflejados en sus cuentas personales.» La administración de la gobernadora Nubia Carolina Córdoba Curi tiene la palabra. El Chocó no aguanta más dilaciones, ni historias de jueces anónimos, ni enredos administrativos. Los maestros cumplen enseñando; el Gobierno debe cumplir pagando. La educación no puede esperar, pero el hambre de los docentes tampoco.














